De solidaridades, voluntades y nuevos idiomas: breve crónica del Voluntariado de Paz

Por: Lucas Carvajal

En lengua rusa solidaridad se escribe солидарность y se dice solidarnost. Voluntario es добровольный y se lee algo así como dobrovolnii, con una breve pausa entre la ele y la ene. Son palabras que trato de fijar en mi memoria cuando recuerdo los días y noches en los que una brigada de 69 estudiantes voluntarios provenientes del Valle del Cauca visitó la Zona Veredal Carlos Patiño, en Buenos Aires.

Voluntariados Por La Paz

Imagen BOCAC, farc-ep 2017

Mario, tantos años de guerra, tanto esfuerzo y sufrimiento, es llamado al tablero por su profesora de matemáticas, una voluntaria caleña que estudia en la prestigiosa universidad de los jesuitas. Ella podría estar vacacionando en el Caribe o descansando de las jornadas de estudio de su pregrado en Ciencia Política. Pero está en aquí, en un paraje perdido, explicándole las operaciones básicas de la aritmética a los hombres y mujeres más fieros de los últimos años de la guerra. Mario asume el reto sin ocultar los nervios que lo poseen. Una agresiva multiplicación por tres cifras lo espera al frente. El joven guerrillero negro aún se enreda con la tabla del 7 y tiene pánico escénico: la guerra no lo preparó para hablar en público ni para la matemática formal. Pero, con la ayuda de sus colegas y las profesoras voluntarias, logra pasar la prueba. Mario retorna a su pupitre y sonríe con sus dientes de marfil puro. Yo, expectante, trato de tomar nota para esta crónica mientras repaso la conjugación del verbo fumar, курить, tan necesaria entre los pueblos eslavos -según recalca mi profesor-.

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Imagen BOCAC, farc-ep 2017

En un salón vecino ocurre otra aventura pedagógica. Un equipo de voluntarios muy particular -múltiples orígenes, diversas universidades- intercambia saberes con las nuevas Fuerzas Especiales de la Zona Veredal: los tierrólogos. Se trata de guerrilleros y guerrilleras con amplia experiencia agropecuaria que constituyen el punto de partida de la reincorporación económica colectiva que encarna Ecomún. Sin charreteras académicas, pero con las armas de la experiencia, este cuerpo élite de la reincorporación dialoga de tú a tú sobre productividad, mercados y asociatividad. Escogidos directamente por el comandante Walter Mendoza para encabezar los proyectos productivos de un Cauca en paz, los tierrólogos llevan dos meses formándose en agrecología, manejo de suelos y abonos. Recorren la Zona Veredal tomando muestras, haciendo cálculos, analizando el entorno; de allí su jocoso nombre. Del encuentro de estas dos visiones surgen ideas, proyectos, prospectiva. Новый мир растëт, un nuevo mundo está surgiendo.

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Imagen BOCAC, farc-ep 2017

La integración continúa en las canchas. Debería hablar de la tremenda goleada que el equipo femenino de las FARC-EP le propinó a las profesoras voluntarias. Contar, por ejemplo, que Natalia Cepeda, odontóloga guerrillera y goleadora de kilates, marcó cuatro tantos a pesar de la lesión de su rodilla y del frío terrible. Que los centros de Maribel, a punta de entrenamiento, ya rozan la impecabilidad. O que el juego de las universitarias era tal que celebraban cualquier atajada de su portera. Y, cómo olvidarlo, que al final del partido hubo abrazos de lado y lado, vuelta olímpica y sororidad.

Debería. Pero no puedo hacerlo. Mientras este pequeño laboratorio de reconciliación ocurría en la cancha, mi profesor de lengua rusa me revisaba las planas del alfabeto cirílico y se esforzaba hasta lo indecible para que mis torpes oídos entendieran la diferencia entre la pronunciación de la б y la de la в, entre la ch “pa'fuera” -ш- y la ch “pa'dentro” -щ-. Que quede en la historia de la lingüística eslava el día en que un estudiante viajó cinco horas en chiva para predicar sobre las bellezas del idioma de Chejov y Maiakovski a los combatientes que construyen la paz de Colombia.

El Voluntariado por la Paz sirvió entonces para muchas cosas. Romper el cerco de las Zonas Veredales. Unir mundos. Aprender el uno del otro. Reconocerse. Cambiar. Crecer. Muchas, muchas cosas. Incluso para que quien esto escriba pueda, por fin, aprender un poquito de ruso. Los hombres y mujeres de las FARC les decimos a quienes nos visitaron en esta Semana Santa inolvidable: Cпасибо большое, es decir, muchas gracias.

Lucas Carvajal

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