El cuerpo en la revolución

Una montaña, un árbol, un río, una nube, una piedra, una flor, la tierra, entre otras formas naturales pueden mirarse, sentirse y ser percibidas como información, como mensajes. No hace falta decir más porque ya es, es información que no puede verbalizarse. Entonces es allí, donde aparece el ejercicio físico gestual de la danza, cuyo propósito es responder a diferentes ritmos y formas de energía, donde la imaginación cobra fuerza, donde se entiende verdaderamente la actividad del movimiento que nace y se realiza en la mente, en una danza introspectiva que conecta con la tierra y la libertad espiritual.

Conciencia Corporal

Imagen BOCAC, farc-ep 2017 Angela Córdoba – eminente danzarina y maestra – en pleno taller al aire libre

El taller, Conciencia corporal con las gentes guerrilleras concentradas de la zona veredal Aldemar Galán, del Municipio de Policarpa en el corregimiento de Madrigal, se desarrolló con mucho entusiasmo de parte y parte. El eje temático de la acción buscó el movimiento como exploración del cuerpo, proponiendo indicar la memoria y la relación con el territorio. Está práctica del movimiento consciente, nos proporciona el auto conocimiento que busca el retorno. Es la vida siguiendo las memorias, una genealogía hasta alcanzar el útero, hasta alcanzar ser semilla, ser una memoria viva consciente hasta ser el significado esencial.

A través de la metáfora descubrimos sutilezas ocultas que nos sensibilizan, porque, contiene energía física y psíquica que nos trasforma y nos hace conocer la cualidad de la sustancia pura. Es conmovedor ver estos cuerpos-memoria en el espacio, entrando con voluntad a la abstracción en la cual pudieron intuir y seguir cada uno su propia transmutación. Cada uno, dentro de un círculo que representa un solo cuerpo, un solo palpito y, por ende la unidad y la fuerza. Este tiempo nos convoca a la transformación en la unión; la danza como cuerpo social en revuelta que avanza hacia la paz y con cada paso se significa y se compromete con ella.

Ángela Córdoba

Los guerrilleros y guerrilleras, gentes de carne y hueso que sienten y aman, ingresaron en su mayoría muy jóvenes, fueron empujados por las condiciones objetivas de una injusticia social crónica, huérfanos muchos en el escenario de La Violencia, desamparados por el Estado, fueron en su mayoría adoptados por la organización de las FARC-EP, la cual les brindo unas condiciones de vida y pensamiento para así pertenecer a un cuerpo político-militar consiente de su papel fundamental en la historia empuñando un sueño y un fusil, representando un conjunto ideológico de perspectiva transformadora, buscando lograr la Paz en el campo y la Justicia Social para el pueblo. Ver a esos hombres y mujeres guerrilleras en movimiento, en esta revuelta emotiva y dinámica de sus seres, de sus cuerpos, que se abrazan y se recogen como semilla que germina y se erige como potencia en crecimiento, es en sí el acontecimiento, hermoso y necesario.

Estos cuerpos, los cuerpos que un día tuvieron que ser para la guerra, no sería justo que se conviertan en otros cuerpos para el trabajo, para la explotación del sistema neoliberal que se padece hoy. Ellos dejaran de ser guerrilleros por no portar ya un fusil, y hacer esa justa guerra del pueblo contra el opresor que duro más de 50 años; Ellos en su convicción no dejaran ser revolucionarios. En ese sentido el taller de Conciencia Corporal les brindó ese instante único y catártico de encuentro consigo mismos, de cohesión de sus fortalezas y convicciones como seres singulares y proponentes en un contexto de circunstancias objetivas.

Ángela, quien ve la belleza expresada en cada poro, músculo, pelo, fibra y hueso, puesto en voluntad de entrega al ejercicio, los exalta como únicos en su transparencia; No tienen ellos condicionamientos del prejuicio y la pena, del aburrimiento de esos otros cuerpos y mentes de las ciudades, donde alienados para el trabajo en el capitalismo se les trata como una mera suma de capacidad productiva, que anestesiada, vulnerada y explotada en su capacidad es ahora objetivo primero para esta liberación, para esta nueva batalla que nos dará la entrada triunfal a las ciudades, a Bogotá como una fuerza política y cultural, agitando las masas para su despertar y su acción.

Verlos como guerrilla, verlos pasar de formar como escuadra, columna, frente y bloque, a ser pura expresión sublime de cuerpos dados a la danza de sus memorias y corazones, es el cambio preciso para entrar con poder y victoria a un mundo que sabemos de entrada los va a rechazar. Víctimas del terrorismo mediático que los señalo profusamente como criminales. Somos conscientes de lo difícil que va a ser borrar ese teatro sucio, pero sabemos que como militantes de un ideal sublime la revolución continua y es el cuerpo tanto como la mente y el corazón donde vamos a sembrar la verdad de lo que hemos hecho: defender la vida contraatacando al opresor.

El cuerpo de estas personas revolucionarias, de sus potencias no serán pues entregadas al orden mísero de un capitalismo que los querrá hacer obreros, que los intentará reducir al empobrecimiento en un trabajo asalariado y por el mismo dominados.

“El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto más crece su producción en potencia y en volumen.” Marx. Es así que no seremos ese volumen, no seremos obreros y menos mercancías porque aprendimos que ser libres es estar juntos, que lo que cuenta es ser uno siendo todo para todos. La danza social como arte, un arte como esencia misma de toda transformación cultural, política y social está presente acá en el frente 29 y 8 como riqueza que se suma, gracias al abrazo que hacen personas que como Ángela, dejan de lado los miedos y los prejuicios, los señalamientos con los que nos juzgan los detractores anquilosados que ostentan el poder hoy, y se atreve a ver que somos cuerpos creativos que se abrazan en la revolución, mentes y corazones haciendo el camino por un hombre y una mujer nuevos para crear La Nueva Colombia que necesitamos vivir todos.

Manuel Arenas

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