La Naturaleza es un libro que nos enseña a ser humanos

Somos habitantes de un mundo en el que nos hemos separado brutalmente de la Naturaleza, inclusive de la propia precisamente por desconocer su magnánima lección y somos, por lo mismo, víctimas de las consecuencias de la desintegración del sentido.

Maria Lovino
Historiadora, crítica y curadora de arte en Colombia.
Tomado de: Acerca de un lugar ideal

Naturaleza

Imagen BOCAC, farc-ep 2017

¿Qué es lo que nos hace humanos? ¿Cómo encontrar el equilibrio con la Naturaleza, lograr la apertura del corazón ante sus fenómenos y encender la chispa inicial que haga apertura de la conciencia y nos transporte el espíritu a los lugares superiores del entendimiento donde habita el respeto y de sentido al eje sustancial de nuestra propia intención de su protección y cuidado?

Sabemos y entendemos que el mundo necesita un cambio profundo, de raíz, que es preciso derribar una estructura lógica de aprovechamiento y destrucción de la Naturaleza, de la antropofagia cultural que el capitalismo trae como lógica y reduce a una simple estandarización la riqueza cultural, convirtiéndolo todo en una mera despensa de recursos y material disponible, que nos hace máquinas de producción de riqueza, obreros con potencia de trabajo, de consumo o simples poseedores de capacidad adquisitiva de dinero para comprar sus productos y servicios.

El sentir de un hombre, de un mujer, de un niño ante la naturaleza, ante su inmensidad, el sentir de un ser que se expone ante el fenómeno, que hace paisaje en su interior de esa experiencia y llega por un efecto bucólico a la grandeza e inconmensurable percepción espiritual de una laguna, de una montaña, de un río, el mar o un volcán, hasta lograr percibirlos como un todo, como un cuerpo sagrado, donde nace la vida es lo que como pintor del río y la cordillera siento mi deber al representarlos en los murales, y son las lagunas y las montañas el génesis del río que fluye vivo y fértil al mar, como fluye mi intención hacia ellos en mi pensamiento y en mi cuerpo.

Como guerrero de caminos bordeados por la angustia de superar un mundo en creciente deterioro, un mundo tirano, que asesina ese cuerpo de rocas y agua, convirtiendo estos ríos en represas, en cloacas, no solo me revisto de la conciencia y el reconocimiento de las causas objetivas que generan un conflicto ambiental, humano y social, sino que abro mi corazón primero, ordeno mi pensamiento luego y tomo acción enfrentando al opresor construyendo imágenes murales y acciones artísticas, que permitan expandir la mirada de los seres humanos, con un corazón azul de paz, en especial de los jóvenes, niños y niñas a la lectura de la vida escrita en las hojas, en la corteza de los árboles, en el cuerpo de la rocas, en los animales, en la pureza del agua misma que contaminamos y retenemos.

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Imagen BOCAC, farc-ep 2017

La experiencia de visitar la laguna originaria del gran Río Magdalena, laguna que lleva ese mismo nombre, en las montañas caucanas del macizo colombiano, con sacra devoción se hace hoy parte fundamental en este camino de lucha por la defensa y restitución de la dignidad del agua como derecho fundamental para la vida planetaria. No fue posible contener las lágrimas que ante el sentimiento y la emoción que tan profunda esencia me invadió cuando la vi por vez primera y sentir la bendición de toda una herencia profunda del universo ante esas aguas vivas que la habitan.

Como revolucionario entiendo que no puede ser solo el sentimiento de rabia ante la injusticia social lo que me mueve, sino que es el amor, la intención de amar más allá de lo humano, a la Naturaleza primero, y en la fe de una posible existencia humana en paz y dignidad en el buen vivir, en los planes de vida comunitarios de todas las culturas y de todas las diferencias de sus gentes en procura de la paz, lo que me motiva profundamente a creer en el cambio que buscamos. Fe en que somos capaces de entender la mixtura de nuestras formas de ver y sentir; es esta mi forma de percibir la vida y lo que en la búsqueda misma de una Justicia Social hace motor de este trabajar en la Organización Política de las FARC-EP, - porque soy víctima de esa injusticia social que combatimos -, cruzada con la sed de integrar en mí una fe sincrética y holística, desde el reconocimiento de nuestros pueblos indígenas milenarios, que hoy luchan por la restitución de sus tierras ancestrales, de su identidad, de sus creencias y cosmogonía, de su lengua y saberes, de sus prácticas rituales y por sobre todo de su derecho a proteger la vida de los lugares sagrados ante la amenaza de la explotación minero- energética por parte de multinacionales que pactan con los gobiernos y el Estado, sin reconocerles a ellos su autoridad y legitimidad como hijos de esos territorios. El pueblo Yanakuna, originario de esas montañas del macizo se fortalece como etnia y exige la dignidad de ser guardián de sus propios territorios para el futuro y la pervivencia no solo de sus comunidades sino de toda l especie humana.

Así es que habito el límite entre dos y más mundos, feliz y comprometido espero seguir los pasos de los antiguos sabedores, médicos tradicionales y taitas, juntarlos con los anhelos concretos de los camaradas que han dado la vida por defender una existencia humana con dignidad y justicia, de los combatientes, revolucionarios, intelectuales, filósofos y artistas. Ayudar en la tarea de enlazar, de tejer todos los proyectos de base popular, que diferentes en forma pero no en objetivos y que son la esperanza de un mundo mejor, un mundo para todos; El anhelo de caminar esos senderos que antes eran la cruzada de las columnas guerrilleras en su móvil táctica de evasión ante el ejército enemigo que subordinado a la clase guerrerista y reaccionaria de nuestro país no era más que un instrumento ciego de sus intereses mezquinos y mercantiles.

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Imagen BOCAC, farc-ep 2017

La dignidad de la Madre tierra ante la cual toda existencia humana, independiente de su proyecto de vida debe tener presente como primordial. Es la prioridad. Es la casa no meramente planetaria, sino espiritual, que es preciso mantener diáfana en el altar de lo sagrado, de lo improfanable, como fuerza y génesis de la vida que defendemos con la palabra buena , el pensamiento bonito y la acción consecuente para exaltar el agradecimiento que le debemos por permitirnos existir y la deuda de hacer de ella nuestro lugar ideal en su pureza, para no desintegrar ni perder el sentido profundo del amor por el lugar que habitamos, por la familia que en ella somos.

La lucha continúa y es ahora y cuando debemos ser más conscientes de ver el entorno no solo como un medio ambiente a conservar, poseedor de recursos, sino como el lugar de la vida del agua, de los minerales, de las plantas, árboles y animales que nos acompañan en la experiencia del vivir. Por ello es que el amor revolucionario que me impulsa y me hace humano, me mantiene vivo y convencido de nuestro papel como seres de transformación espiritual, política, social, cultural y económica en la nueva Colombia. Es así que estamos cumpliendo, es así que venceremos, es así que lograremos la unidad contra toda tiranía destructora por parte del capitalismo sin corazón ni espíritu que nos mata y devora hoy.

Resitiza

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Imagen BOCAC, farc-ep 2017

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