La Guerra Negocio de las Elites

La historia política de este país, siempre ha estado atravesada por el desarrollo del bipartidismo tirano y excluyente, como bien lo expone Álvaro Tirado Mejía “En el siglo XIX en Colombia, como en los otros países latinoamericanos se dio el bipartidismo liberal-conservador pero a diferencia de casi todos ellos, en Colombia esta situación se prolongó en el siglo XX y es un hecho actual innegable”. Es decir que desde el despunte de la república, nuestra nación se ha visto envuelta en conflictos de tinte partidario, a la hora de la definición de nuestras propias estructuras políticas.

“Pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”

La guerra de las elites

Imagen BOCAC, farc-ep 2016

El siglo XIX, nos envolvió en nueve guerras civiles por la definición del régimen político a seguir, estas fueron, la guerra entre federalistas y centralistas (1812-1815), guerra de los supremos (1839-1841), guerra civil de 1851, guerra civil de 1854, guerra civil 1860-1862, guerra civil de 1876-1877, guerra civil de 1884-1885, guerra civil 1895, guerra de los mil días (1899-1902), esta última finalizo con la pérdida del canal de panamá, gracias a la intervención del imperialismo norteamericano en cabeza de Theodore Roosevelt, que aprovecho la poca y débil presencia del estado colombiano en este territorio, para impulsar una aventura independentista (noviembre 1903) que a la postre llevo a la creación de panamá y la legalización de la pérdida del canal.

Como bien lo vemos el inicio del siglo XX, no fue muy distinto a la finalización del anterior, pues las elites siguieron fraguando conflictos, (incluso en la época de la pacificación), pero estos ya con tintes también sociales. Hacia 1918 en la costa atlántica se llevaron a cabo unas oleadas de huelgas, por parte de trabajadores de los puertos del ferrocarril y algunas fábricas, estas inician en barranquilla, y se extienden hacia santa marta y Cartagena. En la primera ciudad sobrevienen, unos enfrentamientos entre un grupo de policía y unos trabajadores lo que desenvolvió en la muerte de uno de los ciudadanos pacíficos. Al unísono en Cartagena, la policía asesina a cinco trabajadores en la huelga y se implanta por primera vez el estado de sitio, con el fin de contrarrestar la protesta obrera.

La guerra de las elites

Imagen BOCAC, farc-ep 2016

En las décadas siguientes, se siguen produciendo muertes y asesinatos, que en primera medida son el resultado del tinte antisubversivo de los partidos oligarcas y tradicionales, y por otro lado, hacen parte de la injerencia de los EEUU en nuestra política interna, (venida como vimos de épocas anteriores), ejemplo de esa injerencia, es la masacre de las bananeras en 1928, cuando los trabajadores adscriptos a la multinacional bananera, United Fruit Company, en ejercicio legítimo de la protesta son brutalmente reprimidos, por orden de Washington, con el beneplácito del congreso colombiano, y el régimen conservador.

Durante la republica liberal, en los años 30s, y su primer gobierno el de Enrique Olaya Herrera un pro imperialista de vieja data, quien fue embajador en los EEUU, desde (1922-1930) y con la gran depresión, producto de las crisis cíclicas del capitalismo, se acentúa en firme nuestra dependencia económica, al aprobarse una legislación petrolera absolutamente favorable al capital extranjero, que favorece a las empresas norteamericanas asentadas en los territorios del Catatumbo, debido a la concesión barco.

Durante el gobierno de Eduardo Santos (1938-1942) se sigue con el arrodillamiento a la política imperialista, esta vez desde el campo militar, al mismo tiempo que EEUU, seguía reafirmándose como el principal destino de exportación de los productos colombianos, pues en 1938 adsorbe el 80% de exportaciones de café.

Las décadas subsiguientes, es decir 40, 50, 60 y 70s, no mostraron otra actitud distinta a las antes descriptas, pues las elites siguieron profundizando su visión anti subversiva y anti comunista contra el pueblo colombiano, productos de los sucesos del 9 de abril de 1948, (con el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán), el despunte de la época conocida como de la “violencia”, y el pacto trazado entre la burguesía liberal-conservadora, que constituyeron un bloque hegemónico, a partir de la firma del Frente Nacional (1958-1974).

Durante estos dieciséis años, el bloque en el poder asumió la lucha contra las organizaciones obreras y de autodefensas campesinas campesinas, en el marco de la guerra fría, desencadenado en 1964 la fundación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias De Colombia, después del miserable y terrorista ataque, ordenado por el fascista, conservador, Guillermo León Valencia a marquetería y Rio Chiquito, en mayo de1964, al igual se da la fundación del Ejército de Liberación Nacional (Enero-1965)

La guerra de las elites

Imagen BOCAC, farc-ep 2016

En los años 80s, se dan los diálogos de la Uribe Meta, entre las FARC-EP y el Gobierno de Belisario Betancourt, en 1982, produciéndose como resultado la fundación del movimiento político Unión Patriótica, que rápidamente fue exterminada por las balas de esta oligarquía sangrienta, que históricamente, ha visto al que piensa diferente como un enemigo en potencia. La finalización de los años noventa, trajo consigo otra frustración más para la sociedad colombiana, producto de la visión guerrerista de esta burguesía en cabeza de Andrés Pastrana, que prefirió la GUERRA a la PAZ nuevamente, tras la firma del Plan Colombia, y su posterior implementación en los 8 años del gobierno del narco paramilitar Uribe Vélez.

Finalmente hoy asistimos a un nuevo proceso de PAZ, pero con el ribete de ser éste el final de la dura etapa de guerra que hemos vivido todas las colombianas y colombianos; es un deber ineluctable, hacer un llamado a la memoria histórica, pues sabemos que solo conociendo la verdad en todas sus dimensiones, será la única posibilidad de construir un país en PAZ CON JUSTICIA SOCIAL, para las nuevas y futuras generaciones. Esperamos y exigimos que los sectores guerreristas de la burguesía esta vez permitan tan altruista propósito.

¡VAMOS POR LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL!

POR: NINO
Integrante del PCCC del Occidente colombiano.

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