Las dificultades no dan tregua

El 2 de octubre de este año, el pueblo colombiano sufrió un baldado de agua helada, pues con mentiras y engaños la burguesía guerrerista y sus medios de desinformación, logro confundir a algunos electores, que bajo ese viejo y conocido refrán Goebeliano de: “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, salieron como masa amorfa a decirle NO, a la posibilidad de construir y edificar una PAZ con justicia social. No fueron pocos los que posteriormente hicieron conciencia de la garrafal equivocación.

Luchando contra dificultades

Imagen BOCAC, farc-ep 2016

El paramilitarismo y su patrón ideológico: el uribismo fascista, salieron como si se tratara de las ilegitimas elecciones del 2002 y 2006, -las cuales pusieron al principal criminal de nuestro reciente tiempo, en la primera magistratura del país- con un triunfalismo y mezquindad, denotando una particular posición de rendición o muerte, obviando que su “triunfo” fue de un escueto margen apenas 50.000 votos. Sin embargo esté lamentable suceso, contrario a lo que esperaban los escuderos de la guerra, produjo un incansable ímpetu movilizador en todo el país en favor de la PAZ y la implementación de lo acordado, exigiendo se mantuviese el cese al fuego Bilateral y Definitivo y la Mesa de Diálogos. Muchos de los del NO, se movilizaron por la continuación del proceso.

Desde esta perspectiva, el limbo político y jurídico en que cayó el proceso, fue aprovechado por los sectores de ultra derecha, con el fin de dilatar y extender el debate hasta las elecciones del 2018, con el marcado objetivo, de despilfarrar una nueva posibilidad de solución política del conflicto, y así volver a la terrible confrontación armada.

Durante el tiempo que pasó después del plebiscito, las delegaciones del Gobierno y las FARC-EP, profundizaron en la pedagogía de lo acordado, pues eran evidentes los niveles de desinformación dentro de la sociedad colombina; se reunieron con los diferentes sectores, tanto los del Si como los del No, para aclarar inquietudes, producto de estos escenarios el pasado 24 de Noviembre, se firma un Nuevo Acuerdo de Paz.

Este como era de esperarse, tampoco satisfizo las ambiciones de guerra del uribismo y sus pontificados, que de inmediato salieron con sus ya acostumbradas mentiras. Con lo anterior, queda claro que a este reducido sector elitista de la sociedad, la única forma de solucionar el conflicto, pasa por la eliminación física del contrario, lo que históricamente han practicado y legitimado durante lo que llevamos recorrido de vida republicana, y profundizado en los últimos 60 años, con la doctrina de seguridad nacional, y el enemigo interno.

Luchando contra dificultades

Imagen BOCAC, farc-ep 2016

Hoy el proceso se encuentra en un momento difícil, en una encrucijada, pues estos sectores guerreristas no solo intentaron torpedear la refrendación de acuerdos vía congreso, sino que en la corte, existe una demanda sobre el mecanismo Fast Track, o inmediato, el que servirá para promulgar las leyes que garanticen la implantación de los acuerdos sin más dilaciones. Así las cosas el proceso está en manos de la corte, más si se tiene en cuenta la fragilidad del cese al fuego bilateral y definitivo.

Hoy más que nunca, la sociedad civil tendrá que seguirse movilizando por la Paz, de las más variadas formas y vario pintos escenarios, en la vía de aumentar la presión por lograr la verdadera reconciliación. No podemos permitir que la paz sea un rédito político, ésta es derecho inalienable de todos los nacionales, y como ciudadanía será deber de todos evitar un tropiezo más en el largo esfuerzo por la reconciliación enre los colombianos.

Por: NINO - PC3 Occidente Colombiano

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