Un campeonato de fútbol único en su especie

El deporte fue durante muchos años una actividad prohibida para los guerrilleros y las guerrilleras: había que estar en constante alerta, con el arma encima y un ojo abierto, para evitar cualquier sorpresa del enemigo. Ahora que la paz está impregnando lentamente las regiones, las mentes y los corazones, vuelve a ser una oportunidad para muchos y muchas de sana diversión y ejercicio físico.

Así que la guerrilla que está pre-agrupada en Buenos Aires, Cauca, decidió organizar este año el primer Campeonato Interveredal por la Paz. Los campeonatos de microfútbol entre veredas se han jugado desde siempre en esta montañosa área del Cauca. Sin embargo, por primera vez estuvieron participando los muchachos y las muchachas de las FARC-EP, lo que hizo que este campeonato fuera único en su especie.

Comunidad expectante

Imagen BOCAC, 2016 Comunidad expectante ante primer final de fútbol de esta naturaleza

Luego de 4 semanas de partidos clasificatorios y entrenamientos intensivos en los campamentos de esta guerrilla y en las veredas aledañas de Los Robles, La Esperanza, El Ceral, La Silvia, El Despunte, El Porvenir, Los Aures, El Diamante, el día sábado 17 de diciembre tuvieron lugar las tan esperadas semi-finales y finales del Campeonato Interveredal por la Paz.

Casi todas las veredas disponen de un equipo masculino y un equipo femenino, así que se jugaron dos finales: Final de hombres y final de mujeres. Las FARC-EP, a pesar de tantos años sin entrenamiento alguno, clasificó a ambas finales.

Fuertes rivales

Imagen BOCAC, 2016 Fuertes rivales se encontraron los guerrilleros

Fuertes rivales las

Imagen BOCAC, 2016 Fuertes rivales se encontraron las guerrilleras

Con camisetas que llevaban frases como “La paz es un derecho de los pueblos” y “Solo le pido a Dios que los tiempos que vengan sean de paz”, la final se produjo a las dos de la tarde: FARC-EP vs. la vereda La Esperanza.

Hay que saber reponerse

Imagen BOCAC, 2016 Hay que saber imponerse a las adversidades, la paz por encima de todo.

Jugadoras de la comunidad

Imagen BOCAC, 2016 Jugadoras de la comunidad comprometidas en la construcción de una cultura de paz.

El ambiente de las finales fue animado por un excelente comentarista surgido de la misma comunidad: el viejo Mastín. Al tiempo que promocionaba los equipos y comentaba los pormenores técnicos del partido, lanzaba frases para promover el comercio en Robles: “Y aquí al frente, señores y señoras, pueden comer un delicioso almuerzo en el Palacio del Colesterol; hay salchichas, hay papas rellenas, hay empanadas….”. Al final fue acallado por el arbitro, alegando que no dejaba escuchar el pito.

¿Fue el nerviosismo? ¿Fue demasiada la presión de la barra guerrillera? ¿O fue sencillamente falta de práctica y más entrenamiento? Lo cierto es que el recio equipo de La Esperanza ganó 6-1 contra el equipo guerrillero, a pesar del arquero fariano Geovany, quien se batió como un león en la cancha y supo evitar mayores catástrofes.

El arquero

Imagen BOCAC, 2016

El arquero Geobany

Imagen BOCAC, 2016 El arquero Giovany ángel de la guarda de la naciente selección guerrillera.

La final de mujeres, que tuvo lugar a las tres de la tarde entre el equipo de La Esperanza “Las reinas del balón” y el equipo de mujeres farianas “Sembradoras de Paz”, arrojó como resultado 3-1, a pesar del ya famoso entrenamiento diario bajo el ilustre técnico Walter Mendoza quien las bautizó “Las Superpoderosas”.

Ánimo superpoderosas…

Imagen BOCAC, 2016 Ánimo superpoderosas…

Una de las lecciones que aprendimos fue que hay que seguir entrenando. Pero la más importante conclusión es que el deporte puede jugar un papel protagónico en la construcción territorial de la paz. Aprendimos que el fútbol hermana indígenas, afros, viejos, jóvenes, guerrilleras y guerrilleros.

El fútbol construye paz.

Colosal equipo

Imagen BOCAC, Diciembre 2016

Buena selección

Imagen BOCAC, Diciembre 2016

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