El respeto por la diferencia, enseñanza de las feministas

Este año ha llegado cargado de mil recuerdos, recordé historias vividas que creí estaban ocultas por siempre en el baúl de los jamases, recordé las sonrisas hermanadoras de mis compañeras universitarias, aquellas que lograron enamorarme, casualmente todas a la vez.

El respeto por la diferencia, enseñanza de las feministas

Imagen BOCAC, farc-ep 2017

Y me vi obligado a recordarlas vivas, sonrientes, verracas, forjando patria, construyendo caminos de unidad desde la mujer, como desde siempre ha sido. Recordé cómo enojaban ante cualquier viso de la cultura machista tan vilmente arraigada en todos, recordé como se retorcían de dolor al ver la muerte, clara y certera ante sus ojos en la puerta de un hospital cualquiera.

Digo obligado, porque este año cargado de casualidades me llevó a la primer escuela nacional de género de las FARC-EP (organización armada revolucionaria en paso a organización política revolucionaria ), me reencontré con ellas en las caras de otras, todas tan iguales y a la vez tan distintas, las vi sonreír en mis camaradas, en la experiencia de unas, en el ímpetu de las otras, cada minuto que pasaba me trasladaba más y más cerca de ellas, y no es casual, a cada minuto que pasa estoy más cerca de abrazarlas nuevamente, para recordarles sin temores cuánto las amo por ser y haber hecho de mí, lo que somos.

A modo de “secreto” les cuento que ellas me gritaban al oído con todo el amor pero con toda la firmeza cada vez que la embarraba, que ellas no eran mercancías, que sus sonrisas no debía medirlas con cifras, que jamás sabría realmente cómo eran si no era capaz de liberarme de los estigmas o quizás de los estereotipos sobre ellas, que una mujer es imposible construirla desde afuera, que lo único que buscaba era someterlas y que era injusto si me pensaba un mundo sin sometimiento del uno por la otra.

¿Como lo hacían, como me querían si lo que hacía iba en contravía de todo, por qué simplemente no me desconocían?

El respeto por la diferencia, enseñanza de las feministas

Imagen BOCAC, farc-ep 2017

Un día no aguanté y le pregunté a una compañera, con la cual casualmente hoy hablé. Le pregunté cómo lo lograba, cómo amaba sabiendo de los prejuicios, cómo era capaz de no odiar. Su respuesta fue simple pero sincera: “el odio es lo que quieren ellos y ellas que sintamos por ustedes y nosotras, nosotras las feministas odiamos los burgueses, pero para nuestro pueblo solo hay amor para reconstruir la historia y paciencia para superar las dificultades que el tiempo presente.”

Me recordó además que la injusticia en cualquiera de sus expresiones era inaceptable y motivo de lucha, que ella lucharía siempre en cualquier lugar del mundo contra ésta, y que la suma de un día tras otro, con la enseñanza desde el ejemplo, hace lo que una gotera a una piedra con el paso de los años.

No me queda más que decir que: Gracias parceras, gracias camaradas, con ustedes seguramente otro mundo será posible.

Antonio Pardo

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