The family

Las primeras y más arraigadas configuraciones mentales, en términos de costumbres, percepciones y acciones comunes que vamos interiorizando como humanos, como seres pensantes y sintientes, provienen de esa básica y crucial institución social conocida como familia, así es para la inmensa mayoría de personas que habitamos el planeta. Sobre todo en la primera etapa de nuestras vidas es cuando en mayor grado absorbemos los componentes fundamentales de lo que a nuestra ser compone, y este primer ejercicio es ejecutado en cada uno de los hogares a los que por simple azar hacemos parte, compuestos de manera tan variada como se pueda pensar; ninguna familia es idéntica a otra.

Hoy en día, dados los desarrollos del mundo moderno, la evolución del capitalismo y la consolidación del proyecto neoliberal, se nota la tendencia en el arraigo de los principios egoístas, individualizantes, competitivos y mezquinos en las configuraciones mentales y actuar de las personas, donde la familia, como institución social, juega un papel importantísimo en la transmisión de los valores de clase que se adquieren; a la vez de que de que es el espacio primigenio de identidad, apoyo, cariño y amor donde nuestros espíritus empiezan el proceso de asimilación y eticidad como integrantes del género humano.

En algunas culturas la estructura familiar, básicamente patriarcal, se toma como forma paradigmática de organización social y política, donde la figura de un líder constituye el poder paternal para el resto de la sociedad. Pero en otras, ya en un contexto más occidental, la familia es la encargada de repercutir en cada quien el reticulado de principios que en las determinadas clases sociales impera, al unísono de las prospecciones y posibilidades que a cada uno compete, que cada uno considera propias: no es lo mismo para el heredero de una familia burguesa que ve como evidente la necesidad educativa en medio, hasta en lo cotidiano, de un lenguaje muy cercano al académico –y de fracasar en ello es probable que pueda igual ser un empresario-, como la situación para la hija de un obrero o un campesino que la fuerza de los acontecimientos le demuestra lo difícil y distante que es el ascenso social por medio de la empresa académica y en caso de alcanzar algún logro representativo en este sentido es producto de superar grandes obstáculos y de dar con situaciones beneficiosas.

Lo anterior no le quita el mérito a la familiar como la institución básica de apoyo, acompañamiento, comprensión y amor que, como ninguna otra de las instituciones sociales a las que las personas vamos haciendo parte, nos acoge e interioriza los principios más sagrados del vivir humano. En la medida del desarrollo humano de cada quien, a partir del núcleo familiar del que germinamos y del que nunca nos desunimos, se debe ir viviendo un proceso de identidad que conserva la situación fundamental del hogar pero la va superando hasta hacer parte de algo más grande y sentirnos inmersos en contextos familiares más amplios. Aunque el capitalismo actual lo que pretende crear es todo lo contrario, en la medida que intenta forjar la identidad sobre la base de la individualidad procurando hacernos creer que solo hacemos parte de nosotros mismos.

En una sociedad sana nuestras familias, a las que llegamos por azar, es la institución que desde el inicio nos mostrará el camino, nos invitará a hacer parte de la familia del mundo, mostrándonos que, como pequeñas partículas de vida que somos, somos parte de la vida cuya matriz es el planeta.

Comisión de propaganda - BOCAC

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