Espacios para el ocio productivo

Parte de la felicidad de un pueblo tiene que ver con el bienestar físico y emocional de sus pobladores, pero para ello se hace necesario que los gobiernos del ámbito nacional, regional y local generen las condiciones que le permitan a sus habitantes emplear su tiempo, no solo en trabajo sino en otras actividades que despierten su ser pensante, su ser artístico, su ser deportista…, en los países subdesarrollados, poco se propician espacios donde la gente de cualquier edad pueda entretenerse como parte activa de una actividad recreativa, artística, deportiva ó lúdica, ó como parte pasiva, simplemente como espectador que se deleita con alguno de éstos eventos.

Colombia es un país multiétnico y multicultural, abundan las riquezas no solo naturales, sino también en personal humano, hay abundancia de culturas y talentos por donde uno ande, va uno a las costas y ve a jóvenes y niños desde muy temprana edad jugando futbol en la playa cobijados por la brisa y el calor del trópico, va uno a los pueblos de las partes altas de las cordilleras e igualmente ve otra cantidad de jovencitos jugando con su sangre oxigenada por la altura de nuestras montañas, va a las ciudades y encuentra una diversidad de gente muy buena en variedad de disciplinas; talentos que son poco valorados, un ejemplo es Nairo Quintana del que tanto nos enorgullecemos, un jovencito que desde muy pequeño aprendió a montar bicicleta y que por no encontrar apoyo en nuestro país, termina representando al equipo de Movistar en España, o sea Nairo no compite representando a nuestro país, sino que representa a la multinacional de las comunicaciones que le paga, igualmente sucede con una gran cantidad de artistas y deportistas.

Desafortunadamente en nuestro país a la gente pobre del área rural y urbana no se le tiene en cuenta nunca para nada, mucho menos para generarle espacios donde los habitantes puedan manifestar o entretenerse con sus talentos artísticos o deportivos, si vemos en los POT municipales o departamentales raras veces encontramos proyectos que vayan enfocados a construir teatros, media tortas, polideportivos; tampoco hay recursos suficientes para hacer escuelas de formación, en las que los pobladores aprendan o perfeccionen algún arte o disciplina, de hecho el rublo para recreación y deporte en las transferencias públicas para los muncipios, es uno de los que cuentan con menores cuantía, que escasamente alcanzan para pagar los sueldos de los funcionarios, pero nada más.

Uno mira los barrios residenciales de los estratos 4, 5 y 6 y generalmente en ellos se encuentran escenarios deportivos internos y espacios cerrados para otras actividades, mientras si miramos los barrios populares o las veredas donde vive la gente pobre, pero trabajadora de nuestro país, muy raras veces vemos canchas deportivas adecuadas, generalmente éstas son hechas a punta de pala y azadón por la misma comunidad, igualmente sucede con las casetas comunales, que son los lugares donde se reúnen a departir de diferentes maneras en sus tiempo libre, ellas generalmente son construidas a punta de bingos y empanadas bailables, de donde las comunidades locales obtiene algunos recursos con los cuales construir o medio adecuar sus lugares de esparcimiento y entretenimiento.

Sería bueno el día en que los mandatarios se preocuparan más por generar espacios y escuelas de formación donde los habitantes de Colombia, sin importar la etnia, estrato social o si es habitante del área urbana o rural pudieran potencializar todas esas capacidades deportivas y artísticas que tienen. Que los niños del campo no tuvieran que ir a jugar futbol en las lomas de la montaña, sino que pudieran contar con sus buenas canchas deportivas; que los jóvenes de las ciudades no tuvieran que cerrar las calles de sus barrios para poder jugarse el picadito de futbol.

Sería bonito el día que los teatros fueran públicos y abundantes, no para presenciar “películas” de mafiosos y narcotraficantes, sino para que el público se pudiera deleitar con obras de teatro, conciertos y otra gran cantidad de actividades lúdicas y artísticas; sería bonito el día que un pintor, un poeta o un músico pudiera dedicarse a plasmar en su arte las maravillas de nuestro país. Algún día será, algún día.

Luna Simona Bolchevique

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