Marulanda El Guerrillero De La Eternidad

La lucha revolucionaria la construyen los pueblos, de eso no queda la menor duda, pero en medio de este proceso los mismos pueblos generan los dirigentes que los conducirán por las epopeyas de la historia que se desarrollan en torno a la emancipación general del proletariado. Estos dirigentes han sido el rostro de los procesos revolucionarios que los produjeron, y sin duda se han convertido en símbolos universales del proletariado: Lenin y Stalin en Rusia, Mao en China, Ho Chi Minn en Vietnam, Fidel en Cuba, etc., pero América Latina generó a lo largo de su historia revolucionaria otro tipo de dirigentes, que tenían la particularidad de provenir de los sectores populares y campesinos. A comienzos de siglo tenemos a Pancho Villa y Emiliano Zapata en México, en los años 30 tenemos a Farabundo Martí en El Salvador y Augusto César Sandino en Nicaragua. Estos eran dirigentes campesinos, proletarios, obreros, nacidos de las entrañas mismas de los pueblos, que fueron derrotados y asesinados, y por eso su repercusión universal no logró concretarse, volviéndose referentes necesarios para pensar los procesos revolucionarios ahí donde quedaron tras las derrotas temporales, y construir nuestros procesos propios, ni calco, ni copia. Procesos que recuerdan la historia, para terminar de cumplir las causas pendientes de la emancipación de los pueblos americanos.

Manuel

Pedro Antonio Marín Marín, el Comandante Manuel Marulanda Vélez, es la síntesis de los dos tipos de dirigentes proletarios, un dirigente de alcance universal, y un dirigente popular muerto en la lucha, sobre cuya memoria y pensamiento, se levantarán nuevos procesos revolucionarios. El Comandante Marulanda provenía de una larga tradición liberal y guerrillera. Su abuelo y su padre fueron combatientes liberales. Y para 1948, cuando la oligarquía colombiana desató “La Violencia” tras asesinar a Jorge Eliecer Gaitán, y llevó a cabo una guerra contra los campesinos liberales, Pedro Antonio organizó las primeras autodefensas para proteger a los pueblos y campesinos de la brutalidad del ejército colombiano. La comunión de las guerrillas liberales con las guerrillas comunistas daría origen al surgimiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia el 27 de mayo de 1964. Marquetalia, el Pato, Riochiquito, Tolima, serían las primeras zonas liberadas donde las FARC comenzarían a construir la Nueva Colombia, y el comandante Manuel Marulanda sería el dirigente indiscutible de este proceso.

El Comandante Marulanda siempre causó terror en la oligarquía colombiana, tanto que en cada ofensiva del ejército anunciaban su muerte, sin embargo las bestias sanguinarias siempre se encontraban que el Comandante era como un fantasma que siempre estaba un paso adelante. Bajo su dirección política las FARC- EP se convirtieron en la fuerza político militar revolucionarias más grande e importante del mundo. Su capacidad política y militar llevaron a que sus guerrilleros campesinos se convirtieran en la esperanza revolucionaria de todo el continente. Sus dotes de dirigente llevaron a que, a pesar de la derrota del “Socialismo Real” las FARC- EP siguieran su camino de crecimiento y consolidación hasta sacudir los cimientos de opresión de la sociedad colombiana.

El 26 de marzo del 2008 Manuel Marulanda, el gran Comandante guerrillero de las FARC- EP, moriría, jamás los buitres lograron capturarlo y asesinarlo, se fue para la eternidad en medio de la rabia de las bestias que buscaban su cadáver para regocijarse. Se fue en medio de las montañas donde nunca pudieron atraparlo. Manuel Marulanda Vélez es un dirigente de talla universal. Cuando los velos ideológicos de la burguesía y el Imperialismo se disipen, cuando las mentiras y difamaciones burguesas, sean removidas por el viento de la justicia y de la historia, el Comandante renacerá y será observado en su verdadera dimensión trascendente, su vida, su pensamiento, su acción serán estudiadas como guías para la acción por todos los comunistas y revolucionarios del mundo.

Pero al mismo tiempo, su vida y su muerte quedan como una cuenta pendiente, como un proyecto que tendremos que terminar de construir. Al igual que con Sandino, Farabundo, Villa o Zapata, la sombra roja de Manuel Marulanda reclama reconstruir la revolución desde donde él la dejó, reclama pensar su vida como parte de una construcción revolucionaria propia, histórica, heroica. Manuel Marulanda no está muerto, porque la tarea a la que dedicó su vida no está completa, está vivo, porque su causa está pendiente. La espada que recorrerá América en el futuro, ya no será la vieja espada napoleónica de Bolívar, será el machete campesino de Manuel Marulanda, de Pedro Antonio Marín, de nuestro inmortal Tirofijo.

Comandante Manuel Marulanda Vélez
A diez años de tu muerte
¡Decimos Presente!

Movimiento Guevarista Tierra y Libertad

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