Abrazando la libertad
Crónica de la participación en la X Conferencia Nacional Guerrillera

Por: Harrison Alberto Martínez
Prisionero Político de las FARC-EP

Todos los muros de una prisión transpiran angustia, tristezas y odios. En cada bloque de cemento y de concreto está impreso el dolor, el sufrimiento de una condena. Como es obvio, un juez es más y es menos. Es más porque maneja la espada de la ley, y es menos porque no tiene corazón.

En Colombia ser perseguido, estigmatizado, asesinado, desaparecido, condenado por razones divergentes frente al régimen político imperante, es muy “normal”. Pero que estés condenado a cadenas perpetuas y salgas como delegado a una Conferencia Nacional Guerrillera, si es algo nuevo, algo insólito. Todo puede pasar en este país del sagrado corazón de Jesús, que ya ni es sagrado, ni le queda corazón.

De diferentes prisiones fuimos convocados a participar en la X Conferencia Nacional Guerrillera que sesionaría en la sabana del Yarí, en la vereda el Diamante, entre los días 17 y 23 de septiembre del año 2016. Por los prisioneros políticos participaríamos 24 combatientes, entre ellos cinco mujeres, pero solo 21 tuvimos el honor de participar, pues hubo tres camaradas que el juez, a última hora les negó el permiso, aún sabiendo que había una orden presidencial.

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Imagen BOCAC, farc-ep 2016

En la cárcel La Picota de Bogotá fuimos concentrados. La solidaridad, el afecto de camaradas fue muy notorio. Todos los delegados nos preguntábamos ¿Cómo fue esto? ¿Porque nosotros? Todavía no lo creíamos. Era algo más que un sueño para cada uno, pero allí estábamos. Los combatientes que habitan en los diferentes pasillos nos felicitaban y de paso nos entregaban notas, razones o cartas para determinados camaradas. El 16 de septiembre nos dieron a conocer los protocolos con los cuales deberíamos viajar y proceder. En palabras de los funcionarios del equipo del Alto Comisionado para la Paz, ninguno de nosotros deberíamos tomar ningún tipo de armas o prendas militares como uniformes, gorras, etc., y menos tomarnos fotos con dichos elementos. Aunque íbamos a tener completa libertad, allí estaría el cabo Víctor Alba del IMPEC, quien nos pasaría revista.

El 17 de septiembre partimos con la felicidad reflejada en cada uno de nuestros rostro. En el aeropuerto fuimos recibidos por dos representantes de la Cruz Roja Internacional y un representante de la Coalición Larga Vida a las Mariposas. En dos cómodas aeronaves, vuelo chárter, iniciamos un vuelo feliz. Pronto nuestra nave tomo su altura y así estuvimos por encima de las nubes; fue placentero apreciar la gran diversidad de paisajes, siluetas y cirros que forman las nubes. A ratos, daba la impresión que volábamos en un inmenso cultivo de algodón. El cielo completamente azul y un sol que a ratos formaba hermosos destellos al reflectarse entre las nubes. 55 minutos después, estuvimos en el aeropuerto de La Macarena – municipio del departamento del Meta. Allí nos esperaba un helicóptero MI con logos de la Cruz Roja, que a su vez nos transportaría hasta nuestro destino final.

Desde la aeronave íbamos apreciando la espléndida y hermosa sabana que encierra el Yarí. Desde lo alto se mira la llanura como si fuera una gigantesca alfombra persa con gran cantidad de matices de colores y un inmenso rio que parecía una gran serpiente en movimiento. Los caminos y carreteras se iban presentando ante nuestros ojos como pequeños retazos de hilo abandonados. Las casas humeantes parecían diminutas cajas de fósforos.

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Imagen BOCAC, farc-ep 2016

15 o 20 minutos después estábamos desembarcando. He allí la locura! una escuadra de hombres y mujeres nos recibían con los brazos abiertos. Eran la comisión de recepción, nuestros camaradas de armas, de sueños, de ilusiones, tejedores de futuro de la nueva Colombia. En medio de abrazos, risas, vivas y besos de las mujeres farianas y de camaradas, retrocedí en el tiempo, viaje por las distintas cárceles, por cada patio donde me han llevado mis carceleros. Recordé la cara de condenado de cada uno de mis compañeros de infortunio. Recorrí los calabozos de castigo donde me han llevado mis verdugos. De nuevo platique con mis amigos imaginarios que me he inventado para no enloquecer, acaricie a cleopatra, una araña que fue mi mascota y compañera de la celda de castigo en la dorada y en doña Juana, Caldas. Recordé a mis padres que hace más de 20 años que no los veo; a mis dos hijos, que conozco gracias a fotos; a mis tres nietos, que gracias a la tecnología sé de sus sonrisas. De pronto me di cuenta que mis ojos se inundaban de lágrimas y que mi garganta no permitía gesticular nada. Una fría cerveza fue mi mejor coartada, bebí un largo trago y con el resto me lave la cara. Luego aspire hasta más no poder el aire, el oxígeno de la libertad.

Aun no lo comprendía. Mire al cielo y recordé que el día que llegamos a la prisión de Normandía, un nutrido número de golondrinas volaban a ras de nuestras cabezas, como dándonos la “bienvenida”. Allí estaban igual, en lo alto danzando con alegría. Y también estábamos nosotros en medio del regocijo, de la satisfacción, en la sabana del Yarí, rodeado de ese indescriptible color de la naturaleza, y lo más importante, rodeados de nuestros camaradas, hombres y mujeres dignos representantes del sueño de nuestro inolvidable Comandante Manuel Marulanda Vélez, de Jacobo, Alfonso, Iván, Efraín, Jorge y de tantos y tantas que han ofrendado sus vidas por la construcción de una Nueva Colombia. Allí estaban recibiéndonos todos esos héroes, había salido de la selva, de la maraña, y de las trincheras para jugársela en el nuevo escenario, ya no con los fusiles sino con las ideas y palabras.

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Imagen BOCAC, farc-ep 2016

En un carro fuimos transportados hasta la sede de la X conferencia “Manuel Marulanda Vélez”. Un nudo alborozado de combatientes salió a nuestro encuentro, todos querían saludarnos, tocarnos, abrazarnos, felicitarnos, en cierta forma querían cerciorarse de que éramos reales, que éramos los representantes de los prisioneros políticos, mujeres y hombres de carne y hueso. El camarada Lozada se vino en lágrimas al momento de saludarnos; Granda dijo; “¡este es el premio a la firmeza!”; Iván Márquez: “¡esto si es historia!”; mientras nos invitaban a tomarnos fotos a su lado, el comandante Timochenko: “¡bienvenidos camaradas!” y así entre lágrimas, abrazos, vivas fuimos recibidos como unos héroes. Yo estaba tan trémulo que solo acertaba a decir: “gracias, gracias camaradas, no tengo palabra para describir este momento tan importante en mi vida”.

En medio de todo este derroche de alegría, apareció un hecho que estoy seguro que a más de uno le puso la piel de gallina. Fue el encuentro de padre e hija, del camarada Marbel Zamora con su hija, una niña que se tira a los brazos de su padre y se aferra a él como lo hace el lúpulo al roble, de sus ojos negros solo salían destellos de felicidad. No creo que Zamora haya experimentado otro momento de emociones tan especial como este.

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Imagen BOCAC, farc-ep 2016

Por mi parte fue muy grato reencontrarme con un gran número de camaradas de hace 25 o 30 años, hombres y mujeres que hemos compartido, amasado el barro en las largas caminatas, que hemos llorado nuestros muertos, que hemos celebrado nuestras victorias. Entre ellos Fabián Ramírez, el negro Kunta, Jairo Mechas, Anderson 36, Rubén Manteco, Rubín Morro, Cadafi, Yuri 36, Esequiel 34, Pedro 34, Hermes 18, Yira castro, Remorado, Giovanni J, Gustavo 8, Fabio 41, entre otros.

Lo más especial fue encontrarme con mis segundos padres: el comandante Isaías y su compañera Érica Montero.

Esta experiencia es muy importante en mi vida, no solo como prisionero de las mazmorras del régimen sino, porque me di cuenta que las FARC-EP se nutren constantemente, se alimentan con los mejores hijos del pueblo. Ahí me encontré con una guerrilla disciplinada, educada, formada en los preceptos comunistas.

Las guerrilleras con sus hermosas cabelleras sueltas o en trenzas, con sus blusas ombligueras, con sus aretes, piercings, tatuajes, y con toda su indumentaria cosmética. Y lo más hermoso, muchas de ellas en estado de gestación, con gran orgullo caminaban mostrando su abultado vientre, allí donde germina la nueva vida, el jardín, la flor de la esperanza y el nuevo explorador del universo.

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Imagen BOCAC, farc-ep 2016

La X conferencia Guerrillera “Manuel Marulanda Vélez” se desarrolló en medio de la más grande fraternidad. Un 34% estuvo representado por mujeres, que fueron elegidas en las asambleas de los frentes. Otro tanto estuvo representado por jóvenes de la nueva generación de comandantes. El resto lo cubrían los veteranos aquellos que con su tesón, disciplina y abnegación, han entregado lo mejor de sus años dorados en la construcción del ejército del pueblo.

No todo era trabajo. Sesionábamos dese las ocho de la mañana hasta las 17 horas. A las 19 horas comenzaba el espacio cultural. De distintas unidades farianas iban llegando los combatientes, unos a pie y otros en carros. El improvisado caserío, “Brisas del Diamante” iba tomando vida, sus angostas calles se llenaban de combatientes, de población civil que llegaban a sumarse a la recreación. Un verdadero rio de gente se movía como hormigas en dos direcciones: llegar y salir del concierto. Cada noche en los conciertos se presentaba una agrupación diferente que nos hacía aplaudir, saltar, bailar y cantar con ellos. Los rebeldes del sur (agrupación fariana), Giovanny Ribera, Andy Ribera, Carlos Lugo, Aries Vigot, Totó la Momposina, Alfredo Gutiérrez, La Sonora Matancera, el Binomio de Oro, Juan Alex Castaño, entre otros.

Los periodistas, como siempre, al acecho buscando la “nueva chiva”. Ahí estaban los que cumplen su labor muy profesional de informar, pero también los que tratan de imprimir la cizaña. A cierto periodista lo escuchamos llamando a sus superiores, en donde decía “hagan algo! estos señores andan libres por todos lados”. Se refería a nosotros, los delegados de los prisioneros políticos. ¿Sería que este señor pensó que nuestros camaradas nos esperaban con calabozos? pero nuestro Trump tampoco se perdía media. Llegaba todas las noches y nos saludaba volando casi a ras de nuestras cabezas. Luego a hacer su trabajo.

En medio de las sesiones de la conferencia iban llegando los saludos de diferentes personalidades, gremios, estudiantes, profesores, académicos, sindicatos. Hasta vimos en pantalla al gran cantante Piero, que de una forma muy emotiva nos envió sus saludos. El ultimo día, el gran arquero Rene Higuita nos honró con su presencia.

Como estaba previsto, el 23 de septiembre se terminó la conferencia nacional guerrillera. Su conclusión central es la disposición, por unanimidad, de aceptar y acatar los acuerdos de La Habana, y en consecuencia convertirnos en un partido político. Para ello el Secretariado y su Estado Mayor Central trabajarían para en los próximos meses convocar al Congreso Constitutivo. El 24 de septiembre se despidieron y partieron los negociadores de las FARC-EP. La gran Cartagena los esperaban para finiquitar el gran acuerdo de paz que había sido refrendado por toda la guerrillerada de las FARC-EP en su X Conferencia Nacional “Manuel Marulanda Vélez”.

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Imagen BOCAC, farc-ep 2016

El 27 de septiembre, con un montón de sentimientos encontrados, nos despedimos de nuestros camaradas, amigos y compañeros de armas. Todos salimos con la firme convicción de que en adelante nos convertiríamos en los nuevos artesanos, que hilaríamos el gran pabellón por la paz y el nuevo país con justicia social. Sin embargo, cada bolso nos pesaba tres tantos más, pues la desilusión de regresar a prisión nos atormentaba. Pero bien, las FARC se han caracterizado por cumplir lo pactado y sus militantes en ser subordinados frente a las orientaciones.

Es de anotar que pese a que fuimos atendidos como los huéspedes de honor, donde no se escatimo nada para hacernos sentir lo mejor posible (comida, alojamiento, bebida, etc.), nuestro grupo pese a la gran cantidad de años de privación, siempre estuvo a la altura de la disciplina. Ese ha sido nuestro gran baluarte.

Gracias al grupo de prisioneras políticas con quienes estuvimos y a los demás camaradas. Y si alguien me pregunta como he hecho para soportar tanto encierro, le diré lo mismo que le conteste a una guerrillera, por cierto muy hermosa, y a un guerrillero cuyo nombre nunca supe, cuando me preguntaron: ¿Y usted camarada, cuántos años lleva en la cárcel? 17 años cumplí el 27 de septiembre de 2016. ¿Y cómo ha hecho para soportar tanto encierro? Me he aferrado a nuestra causa, a mis principios, a mis sueños y ante todo he aprendido a vivir con el cuerpo prisionero pero con mi mente libre. Ningún juez ha podido, con sus macabras condenas, retenerla. Gracias al camarada Robinson, que pese a que lleva más de 22 años en prisión, siempre fue ese punto de referencia, con su buen humor y alegría desbordante. Así mismo, mil gracias a la coalición Larga Vida a las Mariposas y a la corporación Suyana, quienes han estado siempre ahí acompañándonos , brindándonos apoyo incondicional para que los prisioneros políticos podamos respirar un poco más de dignidad.

Octubre 15,2016

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Imagen BOCAC, farc-ep 2016

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