Pastillas para la memoria

"De mata en mata y de loma en loma, mi vida pasa como paloma,
como paloma mi vida pasa, uno la cuida y otro la caza,

 otro la caza, pobre paloma lejos de casa y de loma en loma"
(Jorge Veloza)

Por Isabel Vargas

Hace días estuvimos hablando entre nosotros acerca de lo doloroso que es para algunos conmemorar la fecha de aniversario de la muerte de un camarada, entonces insistían que se volvió común en los campamentos guerrilleros que se conmemorara el día de la muerte del camarada Raul Reyes, que la muerte de Ivan Rios, que la de Marulanda, que Jacobo, que el “Mono”, que Bolivar y demás… por eso decía el camarada Alfonso Cano “es mejor conmemorar una sola fecha de nuestros camaradas caídos, porque como vamos, nos la vamos a pasar todos los días de conmemoración en conmemoración”. Pues es cierto esto, se torna profundamente doloroso para las tropas más cercanas recordar cada año que no se tiene cerca a esa persona que se había convertido en un padre, hermano y amigo, ya por los años o ya porque el fragor de la guerra nos arrebato su vida. Sin embargo, cierto también es que el homenaje a la memoria de los caídos y caídas en combate es una tarea ineludible e indispensable para mantener el espíritu de la organización, no olvidar para aprender de la historia y evitar la repetición de la misma, no olvidar para evitar el objetivo de su muerte: acallarlos, desaparecerlos y desaparecerlas de la historia, en cambio, mantenerlos más vivos y vivas que nunca.

Memoria

Imagen BOCAC, FARC 2017

La muerte tiene diferentes tonalidades de colores y sonidos, si para la cultura occidental se convierte en un hoyo negro sin fondo, basado en el egocentrismo de los dolientes por ya no poder “tener” a esa persona cerca, para otras culturas como la africana es el paso a una nueva vida, por lo que hay necesidad de hacer fiesta y celebrar. Pero queda preguntarse: para los revolucionarios y revolucionarias humanistas, que significa la muerte?

Yo no creo que deba ser aquel hoyo negro sin fondo, del que simula la cultura que hemos criticado y tratado de cambiar, debiese ser en cambio otra forma de lucha para nosotros y nosotras, debiera significar como otras culturas históricas ancestrales el paso a otro nivel; uno en el que se da reconocimiento de “héroe absoluto”, de entrega total a una noble causa. Ya arengan en las calles “por nuestros muertos, ni un minuto de silencio, ¡toda una vida de lucha y combate!”. Y es que la memoria es un arma que nos han querido arrebatar para mantenernos bajo un yugo del miedo y el sometimiento… “cállate o terminaras como aquel”, “mira como murió, quieres terminar igual?”… son mensajes que nos quieren enviar, pero nosotros y nosotras debemos ir siempre un paso adelante, debemos reinterpretar y resignificar sus acciones, como en el aikido utilizar a favor la fuerza del enemigo, convertir entonces la muerte en vida eterna, el silencio en fuerza para gritar, la desaparición física en eternidad.

Miremos entonces como Ernesto “che” Guevara, a quien quisieron desaparecer se convirtió en un icono para muchas y muchos revolucionarios que muestran su imagen constantemente en camisetas, insignias, gorras y demás, mientras se escuchan sus frases en todo momento y lugar. Pero esto no ha sido per se, sino el resultado de todo un movimiento, de una organización, que ha reconocido el aporte en vida que realizo aquel combatiente y que cumpliendo con el objetivo que se traza todo revolucionario social humanista, de ser ejemplo de lucha, de intentar mostrar características de un hombre(1) nuevo, fue adoptado como un arma de lucha, posibilitando el que se dé a conocer la otra versión de los hechos, no la de los libros de textos y los canales mediáticos oficiales, sino la propia, con el tinte de vos personal de nuestras cotidianidades, del sentimiento absoluto de haber sido forjadores de la historia.

Tal vez los camaradas tengan razón al pensar que no debiera ser motivo de memoria adoptar el día de muerte de un camarada, tal vez lo mas correcto seria recordarlos todos los días, levantar esfinges y museos, que nos recuerden que en nombre de nuestros amados y apreciados compañeros y compañeras caídos y caídas en combate, prescindamos de declinar nuestras banderas y nuestra lucha; que se conozca por todos y todas, quienes fueron esos hombres y mujeres que hicieron historia, que no fueron más que hombres y mujeres sensibles, honestos, veraces con el movimiento y abnegados en la lucha, como cualquiera de nosotros y nosotras pudiera llegar a hacerlo, si se lo propone.

(1) “Hombre” referenciando a la especie humana, que incluye hombres y mujeres.

Isabel Vargas

menu
menu