Los Buitres Se Reparten a Colombia

Hace casi 5 meses, el 16 de junio de 2016 sesionó en Medellín el Foro Económico Mundial, instalado por el presidente Juan Manuel Santos. A este evento fueron invitados las grandes corporaciones y monopolios del mercado mundial.

El presidente Santos, en su intensión de alcanzar la paz para Colombia, se muestra muy inconsecuente, ya que mientras se busca parar la guerra que ha desangrado nuestro país por más de cinco décadas de dura confrontación, solucionando las causas que dieron origen al enfrentamiento armado entre las FARC-EP y el Estado, la oligarquía colombiana pone la soberanía y los recursos del país al servicio de los intereses del gran capital transnacional y el sector financiero internacional, quienes controlan el desarrollo incompetente de los países subyugados históricamente por las viejas potencias colonialistas.

Los cuatro puntos principales de este encuentro de gobiernos y empresarios capitalistas del mundo comercial y financiero, solo buscan implantar en América Latina las políticas de control hemisférico de los Estados Unidos de Norteamérica. Parece más bien que la llamada cuarta revolución industrial, que plantea este nuevo lenguaje político, no es más que la misma retórica prepotente de los Estados Unidos de mantener convertidos a los 33 países de la región, en proveedores de materias primas y mano de obra barata para su mercado mundial.

Buitres se Reparten Colombia

Imagen BOCAC, farc-ep 2016

Parece mucho que al presidente Santos se le ha olvidado que una de las causas de este conflicto social y armado, ha sido la implementación de estas políticas de libre – mercado neoliberal, que han acabado con la producción campesina e intensificado el despojo de las mejores tierras de nuestro país, para ponerlas al servicio de la inversión extranjera, así como la quiebra de la pequeña y mediana industria nacional, volviendo así nuestra economía insostenible frente a la competencia del mercado global.

Siguiendo esa línea podemos preguntarnos: ¿Qué paz quiere Santos para Colombia? Una paz basada en la privatización de la economía del país, más de lo que ya se encuentra monopolizada, mientras el país camina hoy hacia la bancarrota; un abandono de las responsabilidades del Estado con los ciudadanos en cuestión de garantizar el pleno desarrollo económico, político, social y cultural, para beneficio la población en general. Ese es un ingrediente que genera grave conflicto social.

Vale la pena recordar lo dicho por el señor Kevin Whitaker, embajador de los Estados Unidos en Colombia, al diario El Tiempo el 1º de febrero del 2015, cuando expresó: “si se logra la paz ¿Qué pasará en Colombia? Es bien posible que será otro país. Más producción, más capital extranjero, más seguridad […] más inversión […] Uno de los factores que atrae a los inversionistas a Colombia es la presencia de hidrocarburos, pero hay problemas como la violencia, que aleja la inversión. Si se logra la paz, Colombia va a ser más atractivo en materia de hidrocarburos”. En otras palabras, no quieren la paz porque sea beneficiosa para el pueblo colombiano, sino porque pueden entrar a apropiarse de las riquezas de nuestra patria con mayor facilidad. ¡Qué belleza!

No podemos continuar bajo este esquema de política excluyente y neoliberal depredadora, de dominio y control poblacional, que han llevado a un despilfarro de nuestros recursos naturales y una anarquía desproporcionada de la producción de nuestro país. Son estas políticas las que han determinado las condiciones de competencia de Colombia en el mercado mundial, pero también las que la tienen hoy convertida en la nación del mundo con la tasa más alta de desplazados, ocupando el primer puesto en desigualdad social en el continente americano según el informe presentado por la ONU el 20 de junio de 2016 y estando por encima de los países que en la actualidad enfrentan conflictos internacionales como Siria e Irak.

Uno de los slogan principales de este foro Económico Mundial fue: “Paz, Seguridad y Comercio’’. Pero Jamás aclaran qué tipo de paz y qué tipo de seguridad traerá para el pueblo colombiano este engañosos lenguaje político: una paz con desempleo, miseria, hambre, desplazamiento forzoso de miles de campesinos y el acaparamiento de las mejores tierras para la agro-industria, y el robo descarado de las riquezas nacionales? De manera que este foro pone en evidencia las intenciones del gobierno colombiano de continuar clavando en el corazón de Colombia, la devastación del neoliberalismo.

Siguiendo el hilo, qué esperar de las “buenas intenciones” de Santos, repetidas todos los días por los distintos medios de comunicación del país? Para nosotros la paz no son solo las simples promesa. De qué paz está hablando Santos ¿Será una soberanía alimentaria inexistente, o una salud pública moribunda, o un plan de vivienda mentiroso para todas y todos los sin techo que deambulan por todo el territorio nacional sin esperanzas de mejorar sus condiciones de vida?

¿Y de qué seguridad habla el señor presidente?¿Será la vieja retórica de la represión contra el pueblo para seguridad de los proyectos neoliberales? Hay ingredientes que podemos mencionar en casos concretos como el “nuevo código de policía” recientemente debatido, donde el congreso de la republica le entrega exceso de facultades a la policía nacional.

Para alcanzar la paz estable y duradera es necesario plantear un nuevo modelo económico incluyente, donde se tracen las líneas de Colombia hacia el futuro con participación de todo el pueblo colombiano. No es que estemos en contra del desarrollo y la proyección del país. Lo que vemos inconsecuente con la construcción de paz, es que a eventos de este tipo, como este foro económico, no se invite a los representantes de las mayorías populares, quienes en últimas son los que salen mayormente afectados. Más parecen esas cumbres económicas a buitres repartiéndose el país.

Jaime Barragán
Frente "Jacobo Arenas" BOCAC - FARC - EP

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