Fui macheteado y enterrado vivo

"Me machetearon y me enterraron en el Departamento de Córdoba siendo de la Unión Patriótica en el año 87" Franklin Lopez.

Dirigente Político

Tenía yo once años cuando murió mi papá y de ahí en adelante entonces nos desplazamos para la regio de Urabá, pero ya fue huyéndole prácticamente pues a la violencia. Nos afiliamos al sindicato, sindicatos “Intrabanano”. Ahí me eligieron a mí del Comité Obrero Patronal y ya a los días se puso la cosa muy difícil, porque comenzaron entonces a matar a los trabajadores, a lo que en ese tiempo pues prácticamente había una campaña de acabar con la Unión Patriótica o con el Partido Comunista, Comenzó fue una persecución sindical.

La Detención

Bueno a mí me cogió fue el Ejército de la 11 Brigada que opera en Córdoba, allí queda el batallón Junin, que operaba en ese entonces. Entonces los militares a mí me capturaron porque me encontraron un almanaque de Marulanda, una credencial del sindicato, que se lo daban a uno para entrar a las conferencias, yo no le veía ningún delito a eso, posteriormente me taparon con un plástico para que los civiles no me miraran, al otro día me hicieron poner un uniforme de ellos.

El Entierro

A mí me torturaron, me humillaron y los que me machetearon a mí, fueron tres soldados y un Sargento, me enterraron vivo. Después fue que me dejaron ahí, no me desangre fue porque me enterraron muy rápido, y me iban a rajar la barriga y un soldado dijo “no mi Sargento, ya se está muriendo, le mochamos la vena arteria”. La cortada que tengo en el cuello, fue la primera cortada que me hicieron y sí, salía un chorro de sangre serenito, yo sentía me caía en la ropa. Digo yo que, no me desangré fue porque, me enterraron muy rápido, como ya el soldado había dicho que habían mochado la vena arteria, yo he escuchado que cuando cortan la arteria uno no se salva, entonces yo esperaba la muerte, ahí, en ese hueco. Entonces yo comencé hacer fuerza con el brazo derecho que me quedaba bueno y comencé con los pies hasta que me Salí, y de ahí yo comencé fue como haber otro mundo. Me fuí arrastrando hasta abajo, sentado y llegue a una quebrada, me lave la sangre y al rato estaba en sangrado otra vez.

Moral de Combate

Ahí es donde yo ingreso a la guerrilla, llegue a las filas con mucha rabia y yo quería hacer lo mismo con el soldado que me diera papaya, pero gracias a la organización, aquí pues si tengo que agradecerlo, porque la venganza, el odio no sirve de nada, aquí me han hecho reconocer que uno no puede ser guerrillero por venganza, yo en estos momentos me siento muy contento por estar vivo, eso ya debe pasar a la historia, la cuestión del odio y la venganza. Esto me sirve para enseñarle a otras personas que también han sentido odio y rencor con toda la autoridad del caso, les puedo decir que no tengamos odio por nadie.

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