Las mujeres en la historia de lucha de las FARC-EP

Las mujeres colombianas han padecido como ninguna otra los siglos de violencia en nuestro país, quizás por eso, también, han estado presente en las luchas de resistencia contra la misma y por la transformación social que mejore las condiciones de vida de las mayorías.

Tomamos entonces como referencia desde 1948, momento en el cual, a las familias campesinas les tocó peregrinar de un lugar para otro y meterse al monte para proteger sus vidas. Las mujeres estaban presentes como madres, esposas, hermanas, hijas, viendo por los que no podían defenderse, protegiendo a los niños, ancianos y enfermos; mientras los varones comenzaban a organizar las guerrillas y combatían contra la violencia conservadora.

Las mujeres en la historia de lucha de las FARC-EP.

Foto BOCAC, farc-ep 2016

Las mujeres en la historia de lucha de las FARC-EP.

Foto BOCAC, farc-ep 2016

Con la práctica, la participación de la mujer se fue reestructurando de manera más organizada. En el Comando de El Davis, en Río Blanco – Tolima (1951-1953), las mujeres constituían comités femeninos con sus direcciones, elegidas por ellas e impulsados por las comunistas, para realizar distintas tareas de logística, educación, abastecimiento y salud.

Luego que El Davis se desmoviliza tras la entrega de la guerrilla liberal ante la dictadura de Rojas Pinilla en el año 1953, comienza de nuevo la persecución a los comunistas. En ese nuevo desencadenamiento de la violencia, salen comandos en varias direcciones, unos hacia Villarrica Tolima, otro a Marquetalia, y otro a Riochiquito Cauca y en algunas comisiones marcharon mujeres. Reagrupadas las familias en los nuevos sitios, las mujeres se organizaron en sus comités y trabajaron hombro a hombro con los hombres.

Cuando ocurre la agresión a Marquetalia en 1964, ordenada por el gobierno conservador de Guillermo León Valencia, hicieron resistencia 48 unidades en las que participaban dos mujeres: Judith Grisales y Miriam Narváez. Pero otras mujeres acompañaban a sus esposos, sufriendo y padeciendo los rigores de la confrontación, justo en uno de esos ametrallamientos murió Georgina Ortiz atravesada por un tiro de ametralladora punto 50, el 18 de julio.

Las mujeres en la historia de lucha de las FARC-EP.

Foto BOCAC, farc-ep 2016

Las mujeres en la historia de lucha de las FARC-EP.

Foto BOCAC, farc-ep 2016

Así que desde el nacimiento de las FARC hubo mujeres que firmaron el Programa Agrario, elaborado en la Primera Conferencia Guerrillera, el 20 de julio de 1960. Pero solo hasta la Cuarta Conferencia (1970) se reconoció por primera vez, a todas las mujeres que permanecían en la guerrilla como combatientes, con los mismos deberes y derechos de los varones. Indudablemente significó una conquista, pero implicó mayores retos.

Es a partir de la década de los 80, cuando se presenta, hasta entonces, mayor ingreso de mujeres a las filas guerrilleras, lo que coincide con la asignación de responsabilidades de mando a las que habían ingresado tiempo atrás. Su vinculación, además de las causas de la violencia y la miseria, también obedecía a que para muchas significaba la libertad y el reconocimiento como sujetos políticos.

Durante el proceso de diálogos en La Uribe, Meta, y después de la firma de los acuerdos y tregua con el gobierno de Belisario Betancur en 1984, se produjo una nueva oleada de vinculación de mujeres a la guerrilla; unas con más formación política y académica, especialmente procedentes de la Juventud Comunista, del Partido Comunista y de otros movimientos de izquierda. Destacamos a Lucía, de la dirección de la Red Urbana Nacional, quien firmó como Alejandra los acuerdos de cese al fuego de 1984.

En la década del 90, ante el recrudecimiento de la guerra tras el ataque a Casa Verde, sede del Secretariado y de distintos hechos históricos como la constituyente y Constitución Política del 91, diálogos de Caracas y Tlaxcala entre las FARC-EP y el gobierno de Cesar Gaviria, fueron muchas las mujeres que en esos años trabajaron incansablemente, hombro a hombro con los hombres.

Sin embargo, han sido en los últimos 15 años en los que las mujeres hemos vivido y padecido, al igual que nuestros camaradas, la más cruenta arremetida, no solo militar, sino también sicológica, de estigmatización y violencia en la lucha contra un régimen militarista y represivo como el colombiano. Pero es también el periodo en el que se ha mostrado toda la fortaleza, disposición de lucha y temple revolucionario que poseemos las mujeres insurgentes, al enfrentar no solo esta lucha en tales dimensiones, al tiempo que nos proyectamos como cuadros políticos, como lideresas de masas.

Hoy podemos decir que somos el 40 por ciento de la fuerza guerrillera que estamos presentes en todas las tareas que nos ha impuesto el proceso revolucionario, claro está a unos costos impresionantes, pero asumidos de manera digna por cada una de nosotras. En estos cuatro años en el proceso de paz, nos destacamos como sujetos políticos, defendimos nuestras ideas y nos hicimos escuchar en cada una de las comisiones y debates que significó la negociación. El resultado: un Acuerdo Final de paz que por primera vez en la historia, tiene un enfoque de género que reconoce los derechos de las mujeres.

Como lo ven, las mujeres continuamos haciendo historia. Ponemos a disposición de la construcción de la paz con justicia social, nuestro legado, nuestro espíritu de luchadoras, y nuestra disposición de reconciliación. Eso venimos a decir a la X Conferencia.

Por Victoria Sandino Palmera.

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