Sobreviví 30 días herido en la selva

Daniel fue herido mientras realizaba una exploración de rutina en los alrededores del campamento. Debió sobrevivir alrededor de 30 días en la selva, se apoyó en los conocimientos adquiridos en un curso de “Fuerzas Especiales” dictado en la guerrilla y en la Moral de Combate que los revolucionarios sacan a relucir en los momentos más adversos.

El Curso

Recibí un curso militar por Iván, que directamente yo tenía que prepararme para que en cualquier momento que tuviera un combate, si resultaba herido o caía en una emboscada tenía que buscar cómo sobrevivir. “Todo lo que hay a su alrededor es supervivencia”, eso me decía él.

La Emboscada

Aproximadamente a las ocho de la mañana salimos a una exploración, andábamos tres unidades. Lo primero que nos pusieron, fue una ametralladora M-60, en mi vida de lo que tengo en la guerrilla, esa fue la balacera más enorme que he escuchado. Me cayó un tiro en la pierna, a mí se me quedo el fusil, yo Salí con el mero chaleco porque cuando me hirieron yo caí. Me tire hacia un “voladero” (como lo llamamos acá), cuando bajamos allá, yo ya no podía caminar. Héctor me pregunta ¿Daniel y tu fusil?, Yo le digo, “se me quedo voy por el”, pero estaba la balacera intacta.

Martin un compañero también estaba herido en un pie, Héctor otro compañero le habían desbaratado todo el lado izquierdo de la fornitura, pero no estaba herido, entonces es donde yo les digo yo voy por mi fusil porque yo no lo quería dejar, me subo de nuevo el barraco y cuando llego allí, miro mi fusil ahí tirado y cuando lo voy a agarrar me sale un soldado al frente y por muy rápido que intente tirarme por el barranco, el tiro me pego en el brazo izquierdo.

Yo estaba muy debilitado y decidí tírame al agua, ese río no era tan ancho, el ejército me miraba que yo iba botando y me gritaban que me entregara y me disparaban. Alcancé a salirme al barranco y ahí me desmaye. Cuando me desperté, ya el agua me daba en la cintura.

Sobrevivir

No me podía subir, porque yo me asomaba a la orilla del rio y miraba el ejército, cómo se bañaban en el rio, ya iban como 6 o 7 días y yo con esa heridas. Todo me tocaba hacerlo en arrastre, de frente o si no, arrodillado con la mano izquierda, no me podía apoyar porque era la que estaba herida, todo me tocaba con la derecha. Yo me movía en ese pedazo a como se movía el enemigo, a la medida del tiempo, ya fui sintiendo las moscas que volaban encima de las heridas y me callo chanilla (gusanos). Pero yo a la medida del tiempo me la lavaba con agua porque no tenía medicina, el dolor era inmenso, no gritaba porque sabía que el ejército estaba cerca y me escuchaban y seguro que se venían a cogerme y lo lograban porque yo no podía correr. Y está el hambre de por medio, está la necesidad que, yo miraba a los soldados comiendo, tomando fresco y yo no lo tenía.

Moral Revolucionaria

A veces me daba ganas de entregarme, pero me acordaba de lo que me decía el camarada Iván “Todo alrededor suyo, es supervivencia” y se me metió eso a la cabeza, me volví tan práctico en el sentido de la supervivencia, que nada me importaba comérmelo crudo, me alimentaba con pepas de una palma que le dicen Milpeso, y me sirvió de algo, porque yo me acordaba de todo lo que nos enseñó en el curso, todo lo que pasamos, que cuando uno iba en arrastre bajo, le ponía la pierna encima a uno que no era porque uno quería, sí no que era porque si uno no se tendía bien le cae un tiro, que si no pone los talones bien, le cae un tiro, en fin me acoraba de todo lo que nos enseñó en el curso.

El Regreso

Al fin y al cabo, al caserío llegue a las dos de la tarde, lo recuerdo como si fuera hoy, el camarada Iván se salió de la caleta y me dio un abrazo y lloraba, el carada “J”, me llamo un día, hablo conmigo, me dijo cómo eran las cosas, me dijo qué pensaba las FARC de mí y que me había mandado a felicitar inclusive, que no había ningún problema.

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